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Aunque trabajamos cada vez más en entornos digitales, muchos hábitos de seguridad siguen anclados en lo de siempre. Se repiten los mismos patrones: secuencias numéricas previsibles, palabras genéricas (password, admin) y referencias fáciles de adivinar (ciudades, equipos, marcas o nombres).
El problema no es solo una cuenta personal. Estas mismas claves acaban reutilizándose en correos, accesos remotos, paneles de gestión o servicios en la nube.
Recomendaciones:
- Prioriza la longitud: usar al menos 12 caracteres.
- No uses información personal: fechas, nombres, ciudad, equipo, etc.
- No confíes en pequeñas variaciones: añadir un símbolo al final o cambiar una letra no convierte una clave débil en segura.
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