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El fraude digital ya no es un tema de informática.
Cuando hay un incidente, lo que se pone en juego es la confianza, la relación con clientes y la reputación.
Y muchas veces el primer eslabón no es una máquina, es un hábito diario del equipo. Un clic, una urgencia mal gestionada… y se abre la puerta al phishing o al robo de datos.
Qué significa para una PYME
- Impacta en la continuidad del negocio (no solo en la tecnología).
- Puede frenar ventas, operaciones y atención al cliente.
- Se reduce riesgo más con rutinas claras que solo comprando herramientas.
Recomendaciones:
- Revisar contraseñas y activar MFA (doble factor) donde sea posible.
- Verificar remitentes y enlaces antes de hacer clic.
- Actualizar sistemas y programas, especialmente equipos críticos.
- Acordar normas internas de datos: quién comparte qué, cómo y por qué canal.
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